En un panorama dominado por grandes producciones, Suri: The Seventh Note aparece como una joya independiente que promete brillar por su originalidad. Creado por el estudio indio Tathvamasi Studios, el juego combina plataformas, ritmo y una narrativa profundamente inspirada en la mitología y la estética de la India.
Un mundo movido por la música
En Suri, el ritmo no es solo acompañamiento: es la esencia del mundo. Cada salto, enemigo y entorno vibra al compás de una melodía invisible. La protagonista, Ajira, emprende un viaje para salvar a su madre mientras enfrenta un universo donde el sonido puede crear o destruir. La isla que recorre se transforma con la música, revelando paisajes que parecen sacados de un sueño: templos de piedra, selvas iluminadas y ruinas que laten como instrumentos antiguos.
Jugar al compás
El juego se define como una aventura rítmica en 2D, donde cada movimiento depende del tempo. Las plataformas se abren y cierran siguiendo los beats, los enemigos atacan al ritmo, y hasta el entorno respira con la música. En PlayStation 5, el mando DualSense amplifica esta conexión gracias a la vibración háptica, que permite literalmente “sentir” el pulso del juego.
Arte y raíces culturales
Visualmente, Suri destaca por su estilo de pluma y tinta, una técnica que mezcla trazos tradicionales con un colorido místico. Cada nivel refleja una parte distinta de la India: desiertos inspirados en Rajasthan, montañas del Himalaya y templos ocultos entre los bosques tropicales. El resultado es una experiencia que une arte, folklore y tecnología.
Una sinfonía indie
Respaldado por el PlayStation India Hero Project, el juego representa el auge de una nueva generación de desarrolladores indios que buscan proyectar su cultura al mundo a través del videojuego. Su música, compuesta con instrumentos tradicionales como el idakka y el sitar, fusiona percusión ancestral con texturas electrónicas modernas.
Esperando el séptimo acorde
Previsto para 2026 en PlayStation 5 y PC, Suri: The Seventh Note promete ser una experiencia sensorial completa. Más que un simple juego, busca ser una danza entre jugador, música y entorno: una oda al poder del ritmo como lenguaje universal.





